sábado, noviembre 21, 2009

Recuerdo de los Chuquis...


Este es el medallón de los Chuquis, portador de la buena suerte e infalible para salir airoso en lances amorosos y de los otros. Miles de felices usuarios ya lo han probado y comprobado y, gracias a nuestro poder de persuasión, han desistido de entablarnos demandas por estafa.

Lo que ocurre es que hay personas que no son receptoras de las ondas positivas que emana el medallón de los Chuquis y, al no modificar sus calamitosas situaciones, pretenden reclamar por algo que nosotros no podemos hacernos cargo. Ustedes no hagan caso de lo que esa gente pueda llegar a decirles, son falacias, arteramente pergeñadas para perjudicarnos en nuestro intento de ayudar a nuestros prójimos.

¡¡Hagan su pedido YA!! Y, si están dentro de los primeros 27 solicitantes, recibirán, totalmente gratis y sin cargo, de conciencia, una fotografía de Mesié Le Pep autografiada, con firma autenticada ante escribano, y envuelta para regalo.

¡No pierdan tiempo, la luz en el camino se enciende con el medallón de los Chuquis!

Un año de garantía, si al cabo de ese tiempo no recibe ni percibe las bondades del medallón, le damos un año más de prueba y, si entonces no pudo solucionar sus dramas existenciales, no aceptamos devoluciones pero le reintegraremos su dinero con un pequeño descuento del 1% diario.

Millones de testimonios respaldan nuestro ofrecimiento, en serio. Compren ya y podrán disfrutar de un fin de año pletórico de alegría y dicha, salvo que no sea este fin de año sino el del año que viene....

viernes, noviembre 20, 2009

Los regalos que uno no quiere recibir...




Entre los múltiples regalos recibidos con motivo de mi cumpleaños, se encuentra esta colección de coquetos “cubrevolantes”, artesanales y de muy buen gusto, que ha sabido obsequiarme una persona a quien aprecio mucho y, por ese motivo, no voy a decir quién es.

Los estuve probando en el Gol y, verdaderamente, no sé con cual quedarme, uno más estrafalario y antifuncional que el otro, así que voy a ir usándolos en la clandestinidad para que mis admiradores no se ofendan y mis adversarios no me envidien.

¿Se imaginan ustedes el siguiente cuadro? Siesta de verano, 40 grados centígrados a la sombra, viento norte levantando polvareda de tierra roja, transpiración a litros, auto estacionado bajo el sol y yo subiendo al vehículo. En la tercera maniobra los delicados artilugios pasarán a ser un muestrario de mugres diversas, inevitables en este lugar, con este clima y con este servidor.

Todavía están a tiempo, aquéllos que deseen que se los envíe, para realizar su pedido, Serán envueltos para regalo y enviados sin cargo a la dirección que los interesados, pueden ser tres, indiquen.

Mientras tanto los tengo guardados, hasta nuevo aviso…


jueves, noviembre 19, 2009

¿Para dónde vamos..?



Este es el nuevo artilugio de los Chuquis para despistar a los automovilistas desaprensivos que, haciendo galas de su falta de tolerancia y paciencia, intentan molestarnos con señas de luces y bocinas estruendosas.

Más de uno cambió el semblante luego de ver a la Chuquita conduciendo el Golcito desde la luneta.

¡¡Se nos ocurre cada cosa!! ¿Cuándo nos obsequiarán una camisa de fuerza? Para mí, talle grande, porque la cuestión es estar cómodo en todas las ocasiones, ¿no les parece?

miércoles, noviembre 18, 2009

Dedos apetitosos...



Cuando se produjo el último corte de luz, hace una semana más o menos, al caminar en la oscuridad buscando una linterna le pisé, sin querer, la cola a Gaza, nuestra temperamental gata siamesa. Rápida para las reacciones, me devolvió la gentileza mordiéndome uno de los dedos del pie derecho. Fue todo un suceso porque, si bien es muy mansa, respondió a la supuesta agresión con la reacción lógica de un felino.

A partir de ese día Gazila tomó por costumbre acomodarse en mi escritorio, en el espacio entre la pantalla y el teclado, y dormirse una siesta. Previamente debo someterla a todo tipo de mimos para que se sienta acompañada y pueda dormir tranquilamente.

Al detectar que esto se repetía todas las tardes le dije a Clara:

-Chuquita, la gatita debe estar con cargo de conciencia por haberme mordido y viene todas las tardes a hacerme compañía, ¡qué tierna!

A lo que mi esposa, más realista de lo que uno se imagina me respondió:

-A mí me parece que le gustó tu dedo y está esperando que te distraigas para mordértelo de nuevo, la veo relamerse cuando te mira los pies…

¿Será así como dice Clara? ¿Tan poco conozco a mi adorada gata?

martes, noviembre 17, 2009

El regalo...



lunes, noviembre 16, 2009

El regalito…

MUCHAS GRACIAS - EL REGALITO

Mañana se develará el gran misterio del

obsequio de cumpleaños, no se desesperen,

dentro de unas horas lo sabrán…

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domingo, noviembre 15, 2009

Las vueltas de la vida...


Hoy sopló un muy fuerte viento del sur. Con la Chuquita salimos al patio a mirar como las nubes avanzaban sobre la ciudad y las aves volaban presurosas buscando un refugio ante la inminente tormenta.

A mí no me gustan las tormentas, tengo particulares experiencias que me marcaron para toda la vida y aprendí que al viento hay que respetarlo y nunca subestimarlo.

Dicen que el viento se lleva todo lo que encuentra a su paso, es cierto, pero también nos trae cosas que se llevó de otros lugares, eso también es cierto e irrefutable.

Cuando todavía no caía la lluvia, que luego se precipitó con desacostumbrada fuerza, llegaron volando, vaya a saber de qué recónditos sitios, estas flores con forma de hélice. El aire se cubrió de estos pequeños molinetes que, girando a gran velocidad, iban a depositarse en el suelo.

Junté varias de estas flores y le conté a la Chuquita que, cuando yo era un niño, hace ya medio siglo, en mi barrio había uno de estos árboles y siempre caían estas flores giratorias. Como todos los niños del vecindario, yo le sacaba la pepita del centro, le colocaba un mondadientes y la hacía girar colocándola contra el viento. Diversión simple y barata.

Cuando quise enseñarle a Clara cuál era el secreto de mi éxito, tomé la florcita en mi mano, le coloqué el palillo y cuando tomé impulso para que girase, estampé mi mano contra una de las columnas que sostienen el techo de nuestra casa.

Tengo para varios días con el dedo en terapia, todo por querer retornar a mi lejana y añorada niñez. Como diría un compadre que tengo por ahí: “Así son la vida…”